Xavier Güell presentará su novela “Si no puedes, yo respiraré por ti”

Güell Es director de orquesta y novelista presentará el día 4 de junio, viernes, a las 19.30 horas en el salón de actos del Ateneo (entrada libre) su novela “Si no puedes, yo respiraré por ti” es la primera novela de una tetralogía “Cuarteto de la guerra” sobre cuatro gran artistas afectados por la II Guerra mundial y que huyeron de las tiranías nazis y comunistas.

Rubén Amón

Recuerda Xavier Güell en su última novela, ‘Si no puedes, yo respiraré por ti'(Galaxia Gutenberg), que a Béla Bartók (1881-1945) le perdieron su equipaje en la frontera española de Portbou cuando pretendía viajar de Lisboa a Nueva York en la conmoción de 1940. Huía del totalitarismo nazi. Y se llevaba consigo todos los estudios de etnología musical que había realizado durante décadas, tanto en su tierra original, Hungría, como en los países aledaños. Frecuentaba las aldeas provisto de sus artilugios tecnológicos. Y buscaba el hilo común del folklore centroeuropeo y balcánico, hasta el extremo de reconstruir —exhumar— un árbol de canciones cuyas raíces originarias evocaban el eco remoto de los cantos homéricos.

Puede entenderse así mejor la desesperación que le produjo el extravío de sus maletas. Se las llevaba consigo al hostil exilio neoyorquino. Y no solo para continuar con el trabajo y la misión, sino para sentirse arropado, protegido, exactamente igual que hizo el conde Drácula cuando llenó de sacos de tierra de Transilvania la bodega del barco que lo transportaba hacia Londres.

La nave de Béla Bartók no se llamaba Demeter, como la diosa de ultratumba que identificaba la embarcación del vampiro. Se llamaba Excalibur, a semejanza de un símbolo artúrico que no proporcionó a Bartók fortuna alguna. Es el contexto en que Xavier Güell introduce la crónica de la desgracia y del desarraigo. Bartók tenía delante los peores años de su vida. Pocos, porque padecía una leucemia que tardaron tiempo en diagnosticarlo. Y desesperantes, pues la prolijidad del maestro húngaro se resintió de un vacío creativo, de una completa desubicación. Cuatro años estuvo sin componer. Y las obras que sobrevinieron en el último año de su vida introdujeron toda suerte de concesiones y de conexiones tonales al gusto del público norteamericano.

‘Si no puedes, yo respiraré por ti’. (Galaxia Gutenberg)

La más conocida se identifica con el ‘Concierto para orquesta’, sujeto recurrente del gran repertorio sinfónico. Y la más emocionante consistió en el ‘Tercer concierto para piano’. No por su dificultad técnica ni lingüística, sino porque fue la herencia que Bartók entregó a su esposa, en ausencia de dinero y de recursos materiales. Edith Pászthory, Ditta, era una antigua alumna y una pianista frustrada. Se había casado con el compositor a los 19 años. Y se convirtió en su compañera de viaje y de vida, en los tiempos de gloria y en la agonía del exilio neoyorquino.

Es la razón por la que quiso recompensarla. El ‘Tercer concierto’ podía resucitarla como solista de renombre y aspiraba a convertirse en una carta de despedida que le sobreviviría a ambos. Xavier Güell imagina a Bartók dictando los últimos compases en el delirio de la convalecencia. A pie de cama toman “nota” su propio hijo, Peter, y el concertista de viola Tibor Serly. Les urge a esbozar el último movimiento. Cada compás es un hálito menos de existencia.

Un hombre moribundo

No llegará Bartók a conocer la obra terminada. Tampoco tuvo demasiado éxito cuando se estrenó a título póstumo en 1946, pero el trance místico de un hombre moribundo y sedado facilita al escritor barcelonés la originalidad de un epílogo sin puntuación ni hilván narrativo. Un pasaje emocionante y estremecedor que expone desordenadamente la dicha y la desdicha de Bartók, desde el candor de su madre hasta la angustia con que musita sus últimas palabras a Ditta.

Xavier Güell (Barcelona, 1956) es un novelista tardío y atípico. Tardío porque su primera aportación literaria la publicó en 2015. Atípico porque su oficio de director de orquesta y su erudición musical le permiten acercarse a Bartók desde el conocimiento de su obra. No puede disociarse la música de la biografía ni de la personalidad del compositor. Establece con la una y con la otra una relación orgánica, científica y hasta sentimental. Por esa razón, Güell consigue introducirse en la personalidad del maestro. Y logra incluso “suplantarlo”, hasta el extremo de “inventarse” los diálogos que Béla Bartok comparte con los demás protagonistas de la “novela”.

Tienen sentido las comillas porque ‘Si no puedes, yo respiraré por ti’ se concede las libertades de un ejercicio de ficción y se introduce en la vida doméstica de la familia exiliada, pero la imaginación de Güell no contradice el esfuerzo pormenorizado con que reconstruye el contexto histórico y las evidencias biográficas. Sirva como ejemplo el detallismo fisonomista con que describe a los personajes primarios y coprimarios. La precisión con que aparecen expuestos los lugares, los paisajes, la cama del hospital. Y la audacia con que resucita a Bartók en sus reflexiones filosóficas —el tiempo, la esperanza, el miedo— y las complejidades de una personalidad hosca, creativa y polifacética.

Tan polifacética que las tareas etnológicas en los Cárpatos o en Anatolia enfatizan sus cualidades como antropólogo, sociólogo, filólogo, musicólogo. “Créame, sin una formación integral no es posible establecer la influencia que ejercen los ritos, las creencias, religiosas, los hábitos eróticos, las emociones y pasiones sobre la música. Esta nos dice todo sobre la vida de los seres humanos y su historia; en cierta medida es el compendio, la suma de los pulsos sobre los que se vertebra la dimensión humana y divina (…) En la diversidad de los folclores no solo está su riqueza, sino también su unión. Todos ellos poseen una raíz común. Yo he tardado años en comprender que en la síntesis de lo particular y lo general está el milagro de la música”, escribe Güell evocando el verbo de Bartók.

Por fuerza debía herirle que le perdieran su equipaje. Y que malograran tantos años de esfuerzo en la reconstrucción de una identidad cultural que superaba el nacionalismo y que rebasaba la artificialidad de las fronteras. Bien podría recompensársele acuñando con su efigie una moneda de un euro, reconociendo su papel de pionero en la visión del proyecto comunitario, más ahora que un compatriota suyo, Viktor Orbán, pretende sabotearlo con el discurso supremacista y xenófobo que el compositor tanto aborrecía. No podía asistir Bartók al descoyuntamiento de “su” Europa. Se marchó desde Lisboa a bordo del Excalibur. Allí murió desahuciado. Murió desarraigado, aunque el regreso de sus restos en 1988 a Budapest supuso una manera de ‘replantarlo’ en Europa y de visitarlo como garante de una cultura común que Xavier Güell ha convertido en una crónica fascinante de las profundidades del hombre.

La tetralogía del destierro

La novela de Xavier Güell se acompaña de un antetítulo y de un número romano: ‘I-Cuarteto de la guerra’. Se anuncia de esta manera una tetralogía por entregas en la editorial Galaxia Gutenberg que plantea el impacto de la II Guerra mundial entre los compositores que hubieron de exiliarse hacia dentro o hacia fuera. Los tres siguientes episodios conciernen a Richard Strauss, Dimitri Shostakovich y Arnold Schoenberg, protagonista este último de un destierro en Los Ángeles que anuló su actividad creativa y su capacidad vanguardista. Shostakovich supo encontrar en la censura del régimen soviético un estímulo constructivo, mientras que al viejo Strauss le sorprendió la incredulidad cuando se le identificó orgánicamente con el nazismo y hubo de refugiarse en Suiza antes de restaurársele el honor. Bartók, Strauss, Shostakovich y Schoenberg: he aquí el cuarteto que identifica la vanguardia del siglo XX y de cuyos avatares se ocupa Xavier Güell con una reflexión de fondo que compartía con El Confidencial en una charla informal, apurando un dry martini. “Me pregunto por el sentido de crear y de hacerlo en circunstancias tan difíciles. Me pregunto por la necesidad del proceso creativo, entre la duda, la aventura, el miedo. ¿De qué sirve crear en un mundo nefasto? La respuesta no está en la expectativa de la transformación de la sociedad, porque el arte no transforma nada. Tampoco les mueve a esos compositores el ansia de la posteridad. La posteridad apuesta por la frivolidad. Es arbitraria. Premia y castiga sin criterio. Y, sin embargo, los creadores de los que me ocupa tienen un bicho en las entrañas que les domina por completo y que les incita a componer. Quizá sea porque el hombre tiene una necesidad de dejar huella. En sus hijos. En la memoria”

“RODAJE” Manuel Gutiérrez Aragón.

Manuel Gutiérrez Aragón.

RODAJE, una novela evocadora.

Por 3,1416….

Manuel Gutiérrez Aragón está siempre en nuestra mente como un gran director de cine y un guionista excepcional. Con la nueva deriva del cine español y el cambio sustancial del negocio de la imagen, el cántabro Gutiérrez Aragón inicio, hace unos pocos años, el camino de la literatura. Su éxito como novelista ha sido completo, no en vano el cine tiene su base en un buen relato contado en imágenes.

La última novela de Gutiérrez Aragón “Rodaje” es una joya. Un relato de largo aliento a caballo entre el mundo del cine -el protagonista es un guionista- y el Madrid de los últimos días de abril de 1963 durante el juicio sumarísimo a Julián Grimau y su ejecución. Un relato de la clandestinidad salpimentada con una historia de amor.

El novelista cántabro nos lleva por las calles y los cafés de Madrid (Teide, Gijón, Comercial…) y describe con talento el ambiente en ocasiones inocentemente conspirativo y la crueldad del régimen franquista.

“Rodaje” es una novela con cuerpo y alma. Engancha al lector y le conduce por una prosa elegante, sencilla y sin artificios. El protagonista, Pelayo Pelayo, es posible que tenga algunos rasgos autobiográficos y está trazado con precisión y autenticidad.

La novela tiene el valor de una redacción pulcra y perfectamente construida. Es también un retazo de memoria del Madrid de los primeros años año de la “década prodigiosa” la de los años sesenta del pasado siglo.

Un libro recomendable que se presentará el día 27 de mayo, jueves, en el Ateneo de Santander con la presencia de Manuel Gutiérrez Aragón e incluido en la programación del Aula de Cultura de El Diario Montañés.

Título: Rodaje.
Autor: Manuel Gutiérrez Aragón.
Editorial: Anagrama (narrativas hispánicas)
Páginas: 220.

Raúl del Pozo, el último columnista

Por 3,1416…

Los columnistas forman parte de la clase periodística que entronca con la literaria. Los nombres resultan sobresalientes en Europa, y en España existen ejemplos de excelencia: Josep Pla, González Ruano, Mariano de Cavia, Pemán… y ya los más cercanos como Francisco Umbral, Camilo José Cela, Campmany…y uno de los grandes que sigue publicando cada día su columna en El Mundo: Raúl del Pozo.

Los columnistas son la nobleza del periodismo, los lores del comentario diario, los cardenales de esa iglesia de la pluma.

Dos periodistas, Jesús Úbeda y Julio Valdeón, han publicado un libro con el dispersivo título de “No le des más whisky a la perrita” que es una sorprendente mezcla de memorias e investigación. Estos dos periodistas ofrecen una biografía/retrato/entrevista con Raúl del Pozo, un columnista que resiste sin envejecer el paso del tiempo.

Es un libro singular porque no es una biografía autorizada ni tampoco un trabajo académico sobre este periodista singular. Nació en Cuenca en diciembre de 1936 y a sus ochenta y cinco años mantiene la frescura de su análisis a la que añade una larga experiencia vital y los miles de libros que ha leído.

Del Pozo ha sido periodista, cronista en escenarios bélicos, personaje de la noche madrileña en los lugares míticos del Café Gijón, Oliver, El Comercial, Bocaccio… y también de los garitos del juego clandestino o las tabernas de la Cava baja.

En este libro se habla de su relación con Francisco Umbral, Manuel Vicent, Jiménez Losantos, Pedro J. Ramírez y otros gurús de la comunicación.

A falta de un estudio riguroso de la vida y milagros de Raúl del Pozo, que sería una novela trepidante y que resultaría poco realista por la azarosa biografía del periodista, este libro es un magnífico acercamiento a la figura de periodista que escribe artículos plenos de ideas y que ha publicado novelas brillantes como “Noche de tahúres”.

“No le des más whisky a la perrita”.
Autores Jesús Úbeda y Julio Valdeón.
Editorial: La Esfera de los Libros.
360 páginas.

“El hijo del chófer”: Un retrato de la corrupción en Cataluña

El filólogo catalán Jordi Amat publica un libro, un ensayo en forma de relato, que recorre la biografía del periodista Alfons Quintá y que en realidad es un apunte, documentado y preciso, de la deriva de la política Catalana desde una petición de autonomía hasta la reivindicación del independentismo.

La prosa de Jordi Amat resulta directa, clara y casi sincopada. Frases breves y mensaje directo. Sobre la vida y acciones del periodista Quintá se construye un retrato de la clase política catalana: la influencia de Josep Pla, el regreso de Tarradellas, la entronización de Jordi Pujol, el escándalo de Banca Catalana y de manera singular el papel que los medios de comunicación tuvieron en el avivamiento de la hoguera independentista.

Alfons Quinta, nacido en 1948 y muerto al suicidarse, tras matar a su esposa, en el año 2016, fue un periodista de enorme influencia durante la Transición en Cataluña: fundador de la edición catalana de El País, creador y director de TV3, la cadena que ha forjado el imaginario independentista, articulista en La Vanguardia, director del diario El Observador y personaje clave en la Cataluña de los últimos cincuenta años.

El título “El hijo del chófer” se basa en hecho de que el padre de Quintá fue un estrecho colaborador de Josep Pla, a quien llevaba en su coche. Esa relación propició que Alfons Quintá conectará con una parte esencial de la intelectualidad catalana y se abriera paso hasta el cenit del periodismo en Cataluña.
Ámat es doctor en filología, ganador del premio Comillas, premiado por su ensayo “las voces del diálogo” por la Casa de América y autor de “Largo proceso, amargo sueño”, una obra fundamental para acercarse a la realidad política de la Cataluña presente. También ha publicado biografías de personajes como Ramón Trias Fargas y Josep Benet y numerosos artículos en diferentes diarios.

Ficha:
Autor: Jordi Amat.
Título: “El hijo del chófer”
Editorial: Tusquets. Colección Andanzas.
252 páginas.