La Fenómeno. José Luis Quintana
El porqué
Dicen que se asomaba la luna, incluso en noche oscura, cuando llovía o nevaba, todas las noches en las que la gitanilla movía sus brazos rodeados de cascabeles. Otras noches con los brazos desnudos acariciaba con las manos las castañuelas. Como el tic tac del reloj de pared, suave, lentamente acompasado y a su llamada, eso era, aparecía el primer rayo de luz blanca.
La dulce mora estuvo muchos años en el lugar; la península de la Magdalena estaba virgen, sin edificaciones, todo un bosque por donde hacían sus correrías jabalíes, conejos, ardilla roja …, y más .
Se oía el búho y el aviso del lobo; las playas bien definidas: La Magdalena y Los Peligros, sin espigones, sin rellenos para museos que pudieron edificarse más atrás.
Zarina mora, gitana o paya bailaba con los pies desnudos, un velo celeste le cubría hasta los ojos y los señoritos del Paseo Pereda encendían todas las noches la hoguera hasta el amanecer. Los carpinteros de ribera madrugaban un poco más, intentaban llegar cuando las ascuas rojas aún coincidían con el nuevo día.
El cuerpo de Zarina cobraba más vida, más movimiento y mensaje. En su giro con los brazos extendidos hacía llegar su abrazo al mundo entero.
Y Dios la bendecía.. J.L.Q.



