LAS CARTAS ROMÁNTICAS DE SALCON EMIROI (V). Juanjo Conejo

Mi distinguida señorita:

Hay quienes se dedican a cuidar su jardín o a pasear su perrito. Yo no tengo más jardín que el mundo en el que vivo, lleno de encantos que llenan mis pupilas con el brillo del sueño de un niño. Entonces, como perrito que su amo saca a pasear, los sentimientos menean el rabo y se convierten en versos. Guardo en un cajón el más grande de mis tesoros, una colección de servilletas en las que escribí un trocito de mi corazón. Servilletas de días buenos y malos, de invierno y de primavera. Servilletas con lágrimas y servilletas con fragancias. Todas ellas conforman la historia de mi vida, no como yo hubiese querido, sino como fue. Miro hacia atrás y me doy cuenta de que soy un hombre afortunado, porque a pesar de las desgracias mi esencia no ha cambiado. La vida puede ser dolorosa, pero prefiero el sabor de ese cáliz que un paraíso prematuro. Qué largo ha sido el camino hasta que la vi en mi horizonte. Pero estoy aquí, soñando con respirar el perfume de su cuello y, extasiado, perderme en su escote. Y yo, que un día deseé la muerte, vivo ahora por usted.

Afectuosamente suyo,

Salcon Emiroi

* Nota: Esta carta forma parte de la colección “Las cartas románticas de Salcon Emiroi”, del autor Juanjo Conejo.