SIN TI, NO SOY; CONTIGO, AL INFINITO. Juanjo Conejo

Me acerco a ti como león sigiloso, disimulando mis pasiones, eres la presa de mis deseos. Te llevaré al reino de los sentidos, nuestro cielo serán suspiros, nuestros tronos se fundirán en uno. Tu piel será mi piel, en ella beberé las gotas de tus deseos. Iré a la caza de tus pasiones, de tus poros sorberé esencia y néctar. Ya he cruzado la puerta de tus jardines, donde me regalas a espuertas tus encantos. Llego a ti como viento sin dirección, dejándome llevar por tu norte enfurecido. Te tomo, te hago reina de mis sofocos, coloco en tu ombligo carbones encendidos. Me adentro sin miedo en tu selva salvaje, con mis labios recorro todos tus parajes. Tus pechos son manzanas que llenan con azúcar mi boca. Mis dedos son ríos que corren en tu cueva de marfil. Tu volcán en lavas, impaciente, espera mi llegada. Te beso, me muerdes. Te atrapo, te escapas. En este juego no hay reglas, aquí valen las trampas. Tu cuerpo ya está en llamas, colosal incendio, fundiremos el hielo de la Antártida.

Te sorprendo de nuevo, te precipito, con el inesperado trayecto de mi lengua. Llamaradas por el aire, hambriento, estoy lamiendo llanuras y montañas. Huracanes, tus pétalos ya destilan jugo, en mi lengua saben a miel. Te amaré hasta que desfallezcas, morirás de placer en mis veloces corceles. Te has enfurecido, me has apartado, te has sentado sobre mi ardiente obelisco. Puedes gritar, nadie oirá tus gritos, estamos suspendidos en el universo. Has cambiado los roles del juego, abandonas el torreón, aún no quieres llegar, quieres alargar el instante. Ya hemos traspasado la barrera del sonido, los océanos se levantan para cubrir la tierra, estamos en la dimensión de lo supersónico. Me adentro, penetro hacia tu luz, placer inmedible. El sonido del aceite es el nuevo vocabulario, nuestros cuerpos entienden el idioma. No hay vuelta atrás, estamos rozando el paraíso.

Comienza el movimiento irrefrenable, galopamos sobre caballo victorioso. De la música celeste ya oímos sus notas… Do-Re-Mi, comienza la inevitable espiral, las estrellas están cayendo del firmamento. Fa-Sol-La-Si, somos átomos incendiados, las cúpulas de los cielos están ardiendo. Hemos comenzado la cuenta regresiva… 10, 9, 8, te están deshaciendo en gemidos, los planetas han sucumbido. 7, 6, 5, tocaremos lo invisible, nos espera el triunfo de la gloria. 4, 3, 2, los montes han desaparecido, camino llano hasta el Olimpo. 1, 0, ¡explosión!, ¡hemos estallado en un orgasmo! Somos almas en el aire, somos uno. Calma total, el amor nos cubre con su rocío. Tiempo de suaves caricias, de cariño a flor de piel. Regresa el vocabulario: te amo.

Sin ti, no soy;
contigo, al infinito.

Juanjo Conejo