SIN NOMBRE. Juanjo Conejo

Sin nombre es el sentimiento que no alcanzo a comprender, pero aun siendo irrazonable me eleva hasta las cumbres. Sin nombre es el pensamiento que me embarga cuando bajo un cielo estrellado sé que en ese mismo momento tú también estás pensando en mí. Sin nombre es la emoción que se apodera de mi pecho cuando te veo aparecer, cuando tu silueta se dibuja a lo lejos y te distingo entre un millar de gentes. Sin nombre es la llama que arde en tus ojos cuando me pierdo en tu mirada y en ella logro tocar lo que siempre había soñado. Sin nombre es el aceite que destilan tus manos cuando al ponerlas sobre mi corazón me siento aliviado y la calma reina en cada rincón de mi alma. Sin nombre es el agua que emana de tus besos y que sacia toda la sed que hay en mí.

Sin nombre son tus abrazos, que me hacen sentir que estoy en mi cálido hogar. Sin nombre son esas palabras que saben tocar mis cuerdas sensibles, porque mi instinto me dice que son sinceras. Sin nombre es el tiempo que generosamente me dedicas sin importar el avance de las agujas del reloj. Sin nombre es el sacrificio que realizas para satisfacer mis necesidades, anteponiéndolas a las tuyas, porque no sabes hacerlo de otra manera. Sin nombre es tu silencio, cuando callas pudiendo hablar, porque sabes que tus labios sellados son lo que más necesito. Sin nombre es cuando me alabas en lugar de juzgarme, porque siempre sabes ver lo mejor de mí. Sin nombre es cuando al despertar me conviertes en tu primer pensamiento y me coronas con un beso de buenos días.

Sin nombre es tu paciencia, cuando toleras mis defectos volviendo la vista. Sin nombre es lo que siento cuando pronuncias mi nombre y me suena a sinfonía. Sin nombre es lo que de ti recuerdo, que me hace sonreír y me llena de felicidad. Sin nombre es el efecto que causas en mi piel, que se eriza con sólo rozarme. Sin nombre es la fragancia que dejas en mi cuerpo cuando hemos estado juntos. Sin nombre es ese suspiro repentino, cuando por fin te veo después de un largo tiempo. Sin nombre es la química que entre nosotros se produce y que la ciencia no sabe explicar, porque hay leyes que siguen siendo un misterio. Sin nombre es la sensación de sentirme embriagado cuando nos hallamos en el mejor de nuestros momentos. Sin nombre es la experiencia única de estar contigo, porque en ese momento nos encontramos es la tierra prometida.

Sólo se me ocurre una palabra
que lo englobe, que lo defina:
amor.

Juanjo Conejo