PUNTO SIN RETORNO (Monólogo teatral). Juanjo Conejo
No puedo escapar de mí mismo, en mi soledad no sirven las máscaras. Cuando se acaba el espectáculo, me quito la pintura de payaso, y la sonrisa fingida, y sólo tengo ganas de llorar, anhelando las caricias de un alma amiga, que comprenda todas mis penas, que con su consuelo me ayude a vencer el dolor de mis heridas. Me desnudo, me lanzo al mar, esperando que sus aguas se lleven el grito que se esconde en mi alma. Nado, y nado, hacia la línea del horizonte, intento escapar de mí mismo. La rosa que le regalé, la aplastó en el suelo sin misericordia, la realidad no superó su expectativa.
Tengo miedo, miedo de que no haya quien comprenda mis sentimientos. Y sigo nadando contra corriente, contra las olas que quieren arrastrarme hasta la orilla, porque lo que yo quiero es huir. Me miro en el espejo, arrugas, sueños que nunca llegarán, y quiero romper el cristal. ¡Rabia, mi vida es una rosa menospreciada!, las sombras del pasado se ciernen sobre mí. Ansío quien me mire y me vea tal como soy, que en mis ojos pueda ver que tengo tanto para dar. Necesito un alma como la mía, necesito amar y ser amado con intensidad. He aquí, en mis manos, los pétalos que recogí del suelo.
Con este puñal quiero abrirme el pecho en dos, dejar que salga todo el daño acumulado, gritar con furia hasta que se desvanezcan los dolores, y que la sangre que brote del corazón se lleve la causa de mi tormento. Voy a correr hasta que caiga al suelo rendido, para dejar atrás las sombras, para escapar a un mundo donde el sol caliente más que aquí y alumbre más el brillo de la luna. Mis dedos arañan el suelo, tomo la arena entre mis manos, siento el latido de la tierra, porque soy polvo y ella me comprende. El agua de la lluvia se desliza sobre mi rostro, está borrando mis pinturas de carnaval.
Levanto las manos hacia ese Dios que no puedo ver. Soy lo que soy, el hombre nuevo quiere salir al exterior, está luchando por nacer. Quiero volver al punto de inicio, como un niño enfrentarme al mundo creyendo que todo es posible. Voy a arrancarme a tiras la piel, para deshacerme de las memorias que quiero olvidar. El hombre nuevo quiere crecer sin más limitación que la conciencia. Gotas de lluvia y lágrimas se llevan del rostro las pinturas de la hipocresía mientras espero el día de mi renacimiento. Voy a lanzar al abismo las máscaras, voy a mostrar al mundo las cicatrices de mi alma.
Estoy en el punto sin retorno, no puedo ni quiero volver atrás. Corazón, eso es lo único que tengo, todo lo demás el viento se lo llevó. He perdido, y he vuelto a perder una y otra vez, y ahora tan sólo soy yo, enfrentándome a un nuevo desafío. Soy yo, tan sólo un hombre que quiere amar y ser amado. Soy un corazón que está en carne viva, sin velos ni maquillajes, tan sólo lo que ves: YO. He aquí, en el suelo, la máscara que me cubría. He aquí, ante tu vista, las cicatrices de mi rostro. Rosa asesina de esperanzas, ya no me das miedo, en algún lugar habrá una mujer que ame los latidos de mi corazón.
Autor: Juanjo Conejo
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