No cabe duda que la aparición, primero de Internet y después, más concretamente, de la “telaraña mundial” o World Wide Web (WWW), ha cambiado el estilo de vida de la población humana y el modo de comunicarse, recoger y compartir información, dando lugar a un mundo globalizado, en casi todos los campos de la actividad humana.
Algo que es tan común para toda la humanidad es todavía, sin embargo, un gran desconocido desde el punto de vista de su origen y funcionamiento. Incluso cuando nos preguntamos cómo se originó y cómo ha evolucionado en España, poca gente sabría dar una respuesta. Sin embargo, ésta es más sencilla y mucho más cercana de lo que se puede imaginar.
En este extracto trataré de dar un poco de luz sobre este gran avance tecnológico. Me atrae el hecho de haber participado en que fuera posible en España y conocer su evolución desde sus orígenes, hace ya poco más de treinta años.
La Internet (Interacción a través de la Red) nació en USA, en los años 60 del siglo pasado, en el contexto de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA). En primer lugar, por el propio concepto de “red galáctica” establecida por su primer director, J.C.R. Licklider del MIT, en 1962, y posteriormente, ya en 1969, con la primera red de ordenadores interconectados ARPANET, todos ellos en el sur de EEUU. La tecnología se basaba en un método de conmutación de paquetes (mensajes) que se almacenaban y reenviaban mediante “modem”.
Tuvieron que pasar algunos años hasta que, a partir de 1972, Robert Elliot Kahn y Vinton Gray Cerf desarrollaron un nuevo protocolo, el “Transmission Control Protocol/Internet Protocol)” (TCP/IP) adaptado a una arquitectura abierta de computadores, más próximo al actual, que sustituiría a los anteriores protocolos en Internet a comienzos de los años 80. Por cierto, que en aquellas fechas, 1984, se publicó el denominado modelo OSI, Modelo de Referencia para la Interconexión de Sistemas Abiertos. Aparentemente los protocolos OSI estaban llamados a ser el futuro de las comunicaciones, mientras los protocolos TCP/IP se veían como algo mucho más limitado a entornos de investigación más limitados. Sin embargo, la realidad fue la contraria.

Hacia 1985, Internet comenzó a usarse por diferentes comunidades científicas y tecnológicas. El correo electrónico ya se había desarrollado y comenzó a ser ampliamente utilizado en las comunidades científicas. Otras redes se crearon, como es el caso de la Red Mundial de Altas Energías, HEPnet, nacida en USA y posteriormente extendida por todo el mundo, Europa en particular.

En el CERN se había aprobado la construcción de un gran acelerador, el “Large Electron Positron (LEP)”, circular de 27 Km. de longitud, que funcionaría como una factoría de bosones Z, los portadores de la interacción nuclear débil sin carga eléctrica. Diversas colaboraciones internacionales estaban construyendo sus grandes detectores y probando sus capacidades, en particular la comunicación entre sus diversos elementos, tarea nada fácil en la que el desarrollo de nuevos protocolos de comunicación era parte esencial de la eficacia y cumplimiento de objetivos de los proyectos. En este contexto, Tim Berners Lee y sus colaboradores de la división de cómputo del CERN inventaron, en 1989, la “telaraña mundial”, la World Wide Web (WWW).
Se ha escrito mucho sobre el origen y desarrollo del WWW, por lo que no me voy a detener en ello. Un libro interesante sobre ello es “Weaving the Web: The Original Destiny of the World Wide Web”, escrito por su propio inventor Tim Berners-Lee. Otra referencia buena es “Fundamentos históricos de la Internet en Europa y en España”, de Miguel A. Sanz, publicado por RedIRIS.

Sin embargo, casi nada se ha escrito sobre como se desarrolló en España, por lo que voy a dedicar el resto de mi artículo a dar algunas referencias a ello.
El Plan Movilizador de las Altas Energías
España había sido miembro del CERN entre 1961 y 1968, pero, desgraciadamente, decidió retirarse en 1969. De este modo la física experimental de Altas Energías se desarrolló en condiciones precarias, con dos grupos destacados, en Madrid (en la antigua Junta de Energía Nuclear, hoy CIEMAT) y en Valencia (el Instituto de Física Corpuscular, IFIC). A este último nos unimos, en 1976, el grupo naciente de la Universidad de Cantabria. A finales de 1983, gracias a las gestiones realizadas por un pequeño grupo de físicos, dirigidos por Pedro Pascual, catedrático de Física Teórica de la Universidad de Barcelona y Juan Antonio Rubio, director de investigación de la JEN, se elabora el Plan Movilizador de las Altas Energías, con la finalidad de potenciar el reingreso de España en el CERN, ocurrido ese mismo año.
El Plan movilizador tenia como objetivos incrementar y potenciar los grupos experimentales existentes, para lo cual se contrató a científicos internacionalmente reconocidos para crear o reforzar grupos en las Universidades Autónomas de Madrid y Barcelona y en la Universidad de Valencia. Además, se potenció el grupo del CIEMAT y nuestro grupo de la Universidad de Cantabria. Todos los grupos entramos a participar en diversos experimentos proyectados en el nuevo acelerador LEP del CERN, para lo cual se requería mejorar considerablemente los equipamientos existentes, así como su capital humano y la infraestructura de comunicaciones y cómputo. La primera convocatoria salió publicada a principios de 1984; el encuentro internacional anual, que la comunidad de físicos de altas energías llevábamos celebrando desde 1973, se celebró en Santillana del Mar en abril de dicho año y sirvió, entre otras cosas, para que los principales actores discutieran y afianzaran el Plan Movilizador recién creado.
La red FAENET y el plan IRIS
En 1985, las Universidades de Cantabria, Autónoma de Madrid y Barcelona, Zaragoza, Valencia y el CIEMAT firmamos un proyecto del Plan para la adquisición y mantenimiento de una red de comunicaciones, la primera red académica en España, que recibió el nombre de FAEnet (por el acrónimo de Física de Altas Energías). La red estaba constituida por seis nodos localizados en los grupos de altas energías de las seis instituciones y formaba parte de la red internacional HEPnet. En el caso de Cantabria, la responsabilidad el nodo fue asumida por Ignacio Martínez, un gran científico emprendedor, responsable de sistemas del Grupo de Altas Energías que llegaría a ser, posteriormente, uno de los promotores y pioneros de la Red Académica pública de comunicaciones, aún existente, la Red Iris.
A nivel local se instaló una red entre los departamentos de Electrónica y el grupo de Altas Energías y se instaló un ordenador VAX en el Centro de Cálculo de la Universidad de Cantabria, que pasó a formar parte de dicha red, de modo que la salida al exterior proporcionada por el grupo de AAEE, a través de HEPnet, cuyo nodo principal estaba en el CIEMAT, fue ofrecida gratuitamente a los usuarios de la red local.

Mientras tanto, se fueron desarrollando otras redes académicas a nivel nacional, como las unidas a la red EARN (European Academic and Research Network), la red EUnet (European UNIX Network) o la Red Informática Científica de Andalucía, RICA. Todo este desarrollo condujo a un Plan del Ministerio de Educación y Ciencia para la interconexión de los recursos informáticos de las Universidades y centros de investigación, el plan IRIS. Este plan tenía como objetivo la asociación de redes académicas, RARE (Réseaux Associés pour la Recherche Européenne), y el proyecto COSINE (Cooperation for Open Systems Interconnection Networking) del programa europeo Eureka.

A Ignacio Martínez le sucedió, en su cargo en la Universidad de Cantabria, otro gran físico emprendedor, Angel Camacho, que se incorporó al grupo en Diciembre de 1987. Su actividad iba a ser decisiva, tanto para el establecimiento y funcionamiento de la red local, como para la gestión de la red nacional y su encuadre en las redes internacionales. Diversos departamentos de la Universidad de Cantabria y la Universidad de Oviedo se unieron a la red FAEnet a través de nuestro nodo.
La red HEPnet utilizaba protocolos de la empresa estadounidense “Digital Equipment Corporation (DEC)”, con una gran cantidad de servicios que incluían correo electrónico, transferencia de ficheros, acceso remoto a la información y comunicación entre tareas, pero estaba limitada a varias decenas de miles de nodos y tenía problemas de direccionamiento, por lo que en poco tiempo se quedó obsoleta. No obstante, definió la infraestructura de los nodos de FAEnet hasta los años 90, los servidores eran de la marca VAX, el sistema operativo Unix y las líneas utilizadas en la red española eran líneas públicas X-25, contratadas a la Compañía Telefónica.
Una característica común a todas las redes europeas era la utilización de líneas públicas contratadas a sus correspondientes líneas telefónicas, suponiendo un coste muy alto y, consecuentemente, de relativamente baja velocidad, muy inferior a la ofrecida por las redes de área local (LAN), como Ethernet. Además, no existía una coordinación adecuada entre países, ni una infraestructura y estrategia común europea, lo que hizo necesario una planificación internacional, a comienzos de los años 90, en buena parte promovida por el CERN.

La web en la Universidad de Cantabria, DELPHI y el CERN
En 1986 me ocupé de liderar la participación del Grupo de Altas Energías de la Universidad de Cantabria en el proyecto del experimento DELPHI, del LEP. Una de nuestras misiones en el mismo era desarrollar el “software” necesario, no solo para el análisis de los datos que se tomarían posteriormente, sino en el correspondiente a la comunicación entre los diferentes subdetectores y sistemas de adquisición de datos, un complejo sistema que requería un desarrollo sin precedentes.
Angel Camacho inició dicha actividad, la cual le serviría, además, para la realización de su tesis doctoral, bajo mi dirección y la de Angel Burón, titulada “Desarrollo del soporte de comunicaciones para el entorno on-line del experimento DELPHI del acelerador LEP del CERN”. Para ello viajó al CERN, integrándose en el equipo donde Tim Berners Lee desarrollaba su investigación. Allí creó un programa que facilitaba la comunicación entre cliente y servidor, en realidad un servicio de llamadas a procedimiento remoto. El proyecto de tesis doctoral de Angel tenía como objetivo lograr la comunicación abierta entre los elementos de control existentes en los diferentes subdetectores del experimento DELPHI. Dada su experiencia, el equipo de Tim Berners Lee le encargó que escribiera la parte correspondiente del denominado “Run Time System” para el sistema de llamadas a procedimiento remoto (RPC, las operaciones de cómputo que una máquina realiza de forma remota en otra máquina).

La colaboración de Angel Camacho con Tim Berners-Lee le capacitó para adquirir la experiencia en la tecnología necesaria para el desarrollo del primer servidor web en España, el del grupo de altas energías de la Universidad de Cantabria, en 1992. Los conceptos básicos en que se basó el creador de la red de redes eran tres, dos de los cuales son bien conocidos por aparecer en la dirección de todas las páginas web a saber, HTML (“Hypertext Markup Language”) y HTTP (“Hypertext Transfer Protocol”), es decir el código en sí mismo que recoge el contenido de la página mediante etiquetas o “marcadores”, y el protocolo de comunicación para la transferencia de la información. El tercer concepto URI (“Uniform Resource Identifier”) se refiere a la cadena de caracteres que sirven como dirección única para la identificación de cada recurso en la web.
El trabajo de Tim Berners Lee tuvo su premio con la publicación, a finales de 1990, de la primera página web de la historia, que se hizo pública en el CERN a comienzos de 1991. Gracias a las características especiales del CERN el código se distribuyó de forma gratuita, a partir de 1993, lo cual permitió su rápida expansión por todo el mundo y su aplicación global, multidisciplinar, revolucionando la capacidad de transmisión de información en todo el planeta.
Como he indicado anteriormente, Angel Camacho desarrolló, a finales, de 1992, el primer servidor web español llamado http:/esanu1.unican.es/,  refiriéndose a la primera máquina esanu1 del grupo, que posteriormente, una vez fundado el Instituto de Física de Cantabria, pasaría a llamarse http://www.ifca.unican.es/. El servidor incorporaba la información del Grupo de Altas Energías, de su personal, de la infraestructura referida al experimento DELPHI del LEP, en el que participaban activamente, y de los enlaces a otros servidores de interés para las actividades del grupo. Dado que la capacidad de la web era mucho más extensa que la investigación científica, unido a las aficiones del propio Angel Camacho, el servidor albergaba, asimismo, una página web dedicada a información sobre las razas españolas de perros, la cual era con seguridad la primera página web dedicada a dicho tema.

Los registros del CERN de páginas web en el mundo no comenzaron a escribirse hasta 1993 y la información inicial era deficiente, determinada principalmente por la que se transmitía desde los propios centros al servicio dedicado a ello en el CERN. A partir de febrero de 1994 el registro se normaliza y la lista se completa de forma más exacta. En esta lista aparecen cuatro nodos en España, uno de los cuales se refiere al nodo citado de la Universidad de Cantabria

Esta es la historia resumida de la aparición, en España, de la primera página web y del proceso que partió de una necesidad de los grupos de investigación fundamental para confluir en una transferencia tecnológica que ha revolucionado y cambiado las vidas de todos, permitiendo la transmisión de la información a los lugares más remotos, de forma abierta.
La tecnología ha seguido progresando extraordinariamente, permitiendo que el Grupo de Altas Energías de la Universidad de Cantabria, como sus homólogos repartidos por todo el mundo, hayan podido profundizar en el conocimiento de la estructura de la materia del Universo y de sus fuerzas básicas. Pero también ha seguido colaborando en la transferencia tecnológica de gran calado, de forma abierta, contribuyendo a la sociedad del conocimiento y del bienestar. La inversión en Ciencia conduce a ello, el conocimiento nos hace más libres y más capaces para afrontar los retos a los que se enfrenta la Humanidad.