LA MUERTE CAMINA CON TACÓN ALTO. Juanjo Conejo

“Bésame, bésame, que la noche es corta. Duerme el sueño eterno en la orilla del mar”. Con sus besos navegó a la deriva, estaba condenado al naufragio. Cedió a la pasión, estaba hambriento de los labios que, finalmente, le situaron en el centro de la guillotina, en la soga de la horca. Ella está ataviada para la hora maligna: tacón alto, labios rojos y vestido negro. Carbón bañado en oro, sus encantos son armas. Su boca seductora es un péndulo hipnotizante, el veneno de serpiente de un alma vengadora. Hay muerte en cada suspiro y en cada gemido del animal nocturno (así la llaman en los informativos). Es una asesina en serie, una psicópata cuerda, una heroína de causas perdidas.

Y la víctima yace bajo un cielo que cierra los ojos y agacha la cabeza en un minuto de silencio. El cuerpo del hombre está tendido sobre la arena de la playa, las olas están acariciando sus pies, tiene la piel fría y el alma en el infierno. Al lado del cadáver, la firma de la asesina: unos zapatos de tacón alto, una barra de labios de color rojo y una peluca rubia. Sobre el pecho de la presa hay una nota. Luna, una agente de policía, lee la nota de la asesina: “Bésame, bésame, que la noche es corta. Duerme el sueño eterno en la orilla del mar”. A cada minuto que pasa, sube la marea. Cuando llega la ambulancia, a la víctima le llegan las olas hasta las rodillas, lleva horas en su sueño inmortal.

Siete semanas, siete víctimas. Todos los crímenes han sido ejecutados en la orilla del mar. El arma del crimen se desconoce, todos los hombres murieron de un paro cardíaco. La carpeta que contenía el expediente de las investigaciones ha desaparecido. En los informativos, la misma noticia de todos los días: “El mercado inmobiliario está en las manos de los diez hombres más ricos de Barcelona. Este grupo de especuladores ha creado un monopolio que controla el precio de los alquileres y de las hipotecas. Muchas familias han perdido su hogar, se cree que este es el motivo de los casos recientes de suicidio”. Después de la noticia, el anuncio publicitario de un automóvil eléctrico.

El animal nocturno vive en el Barrio Gótico de Barcelona. Tiene un armario macabro, donde guarda una colección de zapatos de tacón alto y un diario con el nombre de los diez hombres más ricos de la ciudad. La asesina camina desnuda hacia el baño, se mira al espejo: es Luna, la agente de policía. Después, como si fuera un ritual, se pinta los labios de rojo y se coloca una peluca rubia. Con el pintalabios escribe sobre el espejo: “Bésame, bésame, que la noche es corta. Duerme el sueño eterno en la orilla del mar”. Luego, se coloca el vestido negro y un par de zapatos de su colección. Un sonido peligroso por el Paseo Marítimo: ¡tac, tac, tac! La muerte camina con tacón alto.

Juanjo Conejo