LA GUERRA DE LOS LIBROS (SETENTA ROSAS). Juanjo Conejo
El mundo se ha quedado sin energía como consecuencia de las últimas catástrofes climáticas. Internet ya no existe. Estos hechos han obligado, a los amantes de la lectura, a regresar al libro tradicional. Pero los libros están buscados como el oro, ya que las tres cuartas partes de ellos han desaparecido pasto de las llamas, por los incendios producidos en las recientes catástrofes naturales. Debido a la escasez del conocimiento impreso, ha nacido el oficio de “Los cazadores de libros”, gente sin conciencia, dispuestos a matar por conseguir un ejemplar, ya que los ricos de la sociedad han convertido la tenencia de libros en señal de distinción y en objeto de especulación económica.
“Los guerreros del conocimiento” se han levantado en guerra contra “Los cazadores de libros”, porque consideran que la cultura debe estar al alcance de todos, de pobres y de ricos. La gran batalla se avecina, pero el combate está desigual, ya que “Los cazadores de libros” tienen el apoyo económico de los capitalistas para la compra de armas. Setenta son “Los guerreros del conocimiento”, pero “Los cazadores de libros” son seiscientos. La victoria es imposible.
Entre tanto, la población mundial pasa hambre de literatura y añora aquellos tiempos en que los libros abundaban como las estrellas del cielo y la literatura impresa llenaba a raudales los estantes de las bibliotecas públicas. Si pudieran sentir por un instante el tacto de un libro, su olor característico y el sonido al pasar sus páginas, un sentimiento de felicidad les inundaría. Suspiran por abrir un libro, perderse en sus páginas y volar hacia otros mundos con la imaginación.
Un libro traspasa su dimensión corpórea, es mucho más que un ladrillo de papel, es un trampolín para elevar el espíritu, una plataforma para el lanzamiento de misiles literarios, una fuente que emana sabiduría, medicina para el corazón enfermo, compañía para los solitarios, aliento para los cansados, revelación para los buscadores de secretos, tesoros para los exploradores, grandes teorías para los pensadores, el manjar intelectual para los filósofos y el éxtasis sublime de los poetas.
Si “Los guerreros del conocimiento” quieren ganar esta batalla, tendrán que extremar la estrategia como arma alternativa de las balas. Querido lector, ahora es el momento para que el milagro se produzca. Voy a darte instrucciones para la estrategia. Busca tu libro favorito, bésalo para mostrarle tu inmensa gratitud y pon una rosa en su interior. Setenta besos, de setenta guerreros, sobre setenta libros. Setenta rosas, más potentes que las balas, y habremos ganado la guerra de los libros.
Juanjo Conejo