LA ETERNIDAD DE LA ESENCIA. Juanjo Conejo
No necesitaba bienes materiales para sentirse importante, tal era su forma de ser, algo trascendental que tenía que ver con su más íntima esencia. La superficialidad de la apariencia no significaba nada para él, no le importaba la banalidad de la imagen, sino el valor del contenido. Buscaba en el espejo de los ojos que a todos delata, miraba a través de las ventanas que llevan directo al corazón, por si hallaba un alma como la suya en la profundidad de las pupilas.
Hay cuerpos sin luz, seres vacíos cuyo único objetivo es ver como pasa la vida. Existen almas que sólo viven preocupadas por la imagen que ofrecen a los demás. Vanidad de vanidades es vivir de las apariencias. Si no hay alma, no hay esencia, tan sólo queda lo efímero de las formas cuando están exentas de contenido. La esencia es inmortal, sobrevive al fuego y a las inundaciones, la esencia es aquello que continúa flotando después del naufragio.
El corazón late y no te das cuenta, contigo o sin ti la vida sigue, tan sólo eres una mota de polvo en el universo. Miras el cielo estrellado y, por más larga que sea la noche, te quedas asombrado de su belleza. Sabes que aun en la más densa oscuridad, triunfa la esperanza. Te lo dice esa misteriosa voz, te lo dice tu esencia. Cuando llega el alba, de nuevo naces tú, te llenas de fuerza con el canto de las aves de la mañana y de los primeros rayos del sol.
Y el día morirá en las alas de la esperanza. Y llegará la noche, rodeada de luna, coronada de estrellas. Caminará hacia ti con la majestad del crepúsculo. Esa noche un susurro penetrará tu oído, un viento suave y fuerte al mismo tiempo, dos palabras que nadie te dijo con el tono del fuego: eres eterno. Y las dos palabras, como puñales, se clavarán en tu corazón. Llorarás. Y una lágrima palpitará sostenida en el aire, en memoria de la inmortalidad.
Tus cenizas estarán esparcidas por la tierra y tu alma navegando en el mar, pero no morirás en su inmensidad. Cada gota en el océano es un cuerpo extinto, cada gota es un alma inmortal. Y a la muerte le nacerán alas cuando el corazón deja de latir, alas invencibles que ascenderán a la eternidad. Y se producirá el milagro, saltará una chispa, se oirá un trueno y un relámpago de amor triunfará sobre la muerte, es la eternidad de la esencia.
Juanjo Conejo




