LA CARA OCULTA DE LA HISTORIA (EL LADO OSCURO DE LA LUNA). Juanjo Conejo
Como la luna, la historia tiene una cara oculta, un lado oscuro, y ahí se hayan escondidos muchos secretos cruciales. La historia es un río de tinta de verdades a medias, una fiesta de disfraces en hojas de papel que, tras las máscaras, esconde la esencia que lo explica todo. ¿Qué sintió Poncio Pilato cuando se lavó las manos públicamente?, ¿qué emociones experimentó Mahatma Gandhi durante “La marcha de la sal”? A la historia le han estado robando los sentimientos, esa parte jamás contada que, a mi juicio, es la más trascendente. Más importantes que los actos son los sentimientos, porque nos explican las razones de los hechos.
Despoja a la historia de los sentimientos y se convertirá en un frío tratado de matemáticas, en información sin corazón, carente de valor alguno para un correcto análisis de la evolución social. Olvidar los sentimientos que rodearon los acontecimientos, es olvidar la más apasionante parte de la historia. Existe una historia paralela no contada, que esconde grandes e importantes secretos, una historia oculta que nos ayudaría a comprender el motivo por el que sucedieron los hechos. Con esa historia invisible entre las líneas, la de los sentimientos ocultos, nos daríamos cuenta de que los héroes no eran tan héroes ni los villanos tan malvados.
La historia despojada de los sentimientos se convierte en una caricatura de la realidad, en una máscara que oculta a los demás la verdadera personalidad de los personajes que escribieron las páginas de la historia. No es lo que hizo Ernesto Guevara lo que más importa, sino porqué lo hizo, qué pasaba por su cabeza, qué sentía, qué emociones experimentó y cómo evolucionó internamente a lo largo de su vida. Esa realidad oculta nos ayudaría no sólo conocer los datos fríos de la historia, sino a comprender los hechos. Los sentimientos siempre están involucrados, y escriben su historia con una tinta invisible que se haya entre las líneas.
Lo más importante de la historia no son los datos superficiales, sino la información invisible que permanece oculta en la mente y el corazón de los protagonistas. Verdades, a veces, inconfesables. La historia es el camino que siguió la humanidad, pero el camino no fueron los hechos, sino los sentimientos que hay detrás de los hechos. Esos sentimientos son los verdaderos autores de todo descubrimiento, conquista e invento. Han estado arrancando páginas a los libros de historia, las más reveladoras e importantes. Y todas esas páginas han formado otra dimensión de la historia, que pertenece oculta como el lado oscuro de la luna.
Juanjo Conejo




