EN HONOR A LAS MUJERES. Juanjo Conejo
8M: Día Internacional de la Mujer
La mujer es el lado colorido de la vida, su aspecto más dulce. Ni el arte ni la música serían lo mismo sin la existencia de la mujer, serían artes vacías y aburridas. ¿De cuántas pinturas, canciones, novelas y versos la mujer ha sido fuente de inspiración? Las personas más importantes de mi vida son mujeres, con ellas tengo deudas impagables. Siempre me gustó más relacionarme con mujeres que con hombres, porque les cuesta menos hablar de sentimientos.
Se nace mujer y es para toda la vida, contentas por sus virtudes, fuertes para asumir las inconveniencias de su género. Si la mujer es tratada injustamente, el mundo pierde. Las mujeres han llenado más frascos de lágrimas que los hombres. Esas lágrimas son las que fertilizan los campos de la generosidad que siempre desprenden con sus talentos. Con la capacidad de amar más allá de lo comprensible, se levantan de todas sus caídas y siguen caminando poseídas por una fuerza misteriosa. No puede conocer la intensidad de la vida quien nunca fue amado por una mujer, sea su madre, su esposa, su hermana o su hija. Ellas tienen una manera diferente de amar, sin la cual no se puede sondear la altura y la profundidad del amor.
¿Cuántos corazones de mujer destrozados por la mezquindad de los hombres?, ¿cuántos cuerpos de mujer golpeados por hombres que no las merecen? Ellas que debieran ser banderas del amor y de la vida, ondean sólo a media asta porque los hombres tienen miedo. Si la mujer desapareciera de la tierra, el mundo perdería el mejor de sus encantos y la vida se quedaría sin el mejor de sus regalos. Sus manos no sólo sirven para asegurar el bienestar de sus hijos, sino para trabajar incansablemente, mientras sus dedos desprenden ternura en todo lo que hacen.
Si la mujer no existiera, todas las cosas cambiarían de aspecto y las melodías más hermosas dejarían de tener sentido. La poesía perdería su esplendor y la tristeza cubriría el corazón de los hombres. Ellas son el bálsamo de alegría para los corazones rotos. Si todos los hombres nos diéramos cuenta de esto, aparecería en el cielo el arcoíris más bello que jamás se hubiera visto. No más mujeres tratadas injustamente, no más mujeres violentadas por la estupidez de los hombres. Ellas adornan el camino de la vida con toda clase de flores, con sus fragancias los corazones se animan y se consuelan las almas tristes. Este discurso no es un entretenimiento, es una forma de hacer justicia.
Juanjo Conejo