Embarazo y soledad. J.L. Quintana

La niña está dormida
solo por ángeles cuidada

Qué sola está la niña
en esta noche amarga

Por la ventana tú Luna
su cuerpo inquieto abrazas

Luna,no entres por la ventana
deja que la niña duerma
que sola seguirá mañana
y nadie vendrá para ayudarla

Deja que duerma la niña
que sueñe que no habrá mañana.

Ramonín se integró en la tertulia un año atrás, cuando entró en el club agarrado al brazo de su madre Josefina. Curioso y sociable se acercó al grupo y su madre, sabia porque es madre, le dejó hacer. Desde entonces Ramonín forma parte imprescindible de este grupo de inquietos, preocupados que solo conseguíamos sentir un malestar permanente. La presencia de Ramonín es el sedante, su horizonte está limitado al ámbito del presente. Ramiro, hombre seco y poco dado a las bromas le pasa el brazo sobre los hombros y le aprieta, Ramonín le mira y ríe como niño. Habla muy poco, dice hola y cuando se siente mimado dice, te quiero. Estará con nosotros una hora mientras Josefina hace la compra y se da un paseo, cuando vuelva, Ramonín intentará quedarse, protesta y Josefina, madre, se sentirá un poco rechazada y la noto un signo de tristeza.

Los políticos, estos días, utilizan el aborto para sus fines. Muy preocupados por el nonato, obvian recordar los miles de muertos en estas guerras en Oriente Medio. El Trio de las Azores queda en el olvido y los difusores de armas de destrucción masiva pronuncian conferencias sin el menor pudor.

Esta vez todos estamos de acuerdo en lo inapropiado de las tertulias en tv donde un cuarteto de varones dogmatizan sobre el deber de la mujer y su embarazo. Curioso, curioso, no vemos debates serios y con fundamento expuestos por la mujer . Se presenta a la mucacha alborotadora, con pancartas y una imagen callejera que justify;»>Ha pasado el tiempo de la tertulia, Ramiro sigue serio, no hemos querido hablar de Ukrania, dice que somos como todos, que miramos hacia otra parte, que no entiende como participando en esta guerra, porque estamos en guerra, las preocupaciones quedan muy lejos de esta realidad cuyo final es impredecible.

Cuando salimos aún están Josefina y Ramonín paseando por la avenida, Ramonín ríe contento, levanta el brazo y lo agita saludando.
El sol invernal declina y un cielo despejado permite que los Picos de Europa, blancos por la nieve se vean de color rojo y rosa y esa espléndida, inigualable imagen nos devuelve la serenidad perdida-

J.L. Quintana