EL AMOR MATA. Juanjo Conejo
Y un suspiro cortó el frío de la habitación. Piel desnuda, alma vestida de negro. El hombre no se atreve a avanzar. Cuerpo caliente, sangre fría. Ella espera sin alterarse, está acostumbrada a la penumbra. Mujer con piel de terciopelo, gotas de sudor en el rostro del hombre, teme a la profundidad del abismo. Ella le guiña el ojo, el hombre tiembla, su largo cabello negro es una soga para el alma. Velo negro transparente, caída sutil al vacío. Labios negros, uñas negras, camino al patíbulo. Ella susurra con voz de hielo: “¡Ven, acércate!”. El hombre está congelado, les separan brasas de fuego. Ella camina lentamente hacia él, no pestañea. El hombre retrocede, cierra los ojos. Fragancia a cenizas de un amor quemado. Ella lo despoja de su ropa, prenda a prenda, sin prisa, tiene toda la noche en sus manos. Piel desnuda, alma vestida de negro. Cuerpo caliente, sangre fría. Velo negro transparente, caída sutil al vacío. Labios negros, uñas negras, camino al patíbulo. Fragancia a cenizas de un amor quemado. El amor mata con muerte lenta…
Amanece… Por todas las paredes está escrito: “El amor mata”. Una llamada de teléfono desde el hotel: “¿Policía?, hemos encontrado el cadáver de una mujer en la habitación 315”. El detective especial Cooper ya se halla en la escena del crimen. Tres detalles le llaman poderosamente la atención: Una fragancia a ceniza en el cuerpo de la víctima; una soga sobre la cama, realizada con el cabello trenzado del cadáver, el arma del crimen; y una amplia sonrisa en el rostro de la mujer. Cooper anotó en su bloc: “Sea quien sea el asesino, esta mujer quería morir. Tal vez, ella le pidió que la matara, pero ¿por qué? ¿Por qué hizo el asesino una soga con el cabello de la víctima?, ¿se lo pidió ella? ¿Por qué huele su cuerpo a ceniza?, no hay señales de fuego en toda la habitación”. Fragancia a cenizas de un amor quemado. El amor mata con muerte lenta…
Después de una investigación minuciosa, Cooper descubrió algo escalofriante: quien escribió por toda la habitación “El amor mata” fue la mujer. Este hecho le animaba a creer en la teoría de que la víctima anhelaba desesperadamente morir. Algo intrigaba más a Cooper que descubrir al asesino, le obsesionaba saber por qué la mujer provocó su propia muerte. ¿Lo hizo para escapar del dolor tan grande que sentía? Los policías que acompañaban a Cooper fueron testigos de algo insólito: hacía muchos años que conocían al agente especial, pero era la primera vez que lo vieron llorar. Lágrimas borrando la tinta del bloc de notas de Cooper, donde estaba escrito: “Viuda desde hace un año”. Finalmente, se halló una nota en el bolso de la víctima: “Mi amor, esta noche estaremos juntos”. Fragancia a cenizas de un amor quemado. El amor mata con muerte lenta…
Juanjo Conejo