BALADA DE UN ATARDECER. Juanjo Conejo
El viento mece las ramas, acuna las hojas ante mi atenta mirada, mientras el piano acaricia con sus notas mi alma, como el viento las ramas, como la brisa sus hojas. Delicias para los sentidos, vista y oído, y el corazón se ensancha. Es la ternura en melodía, en cada nota dice el piano “te amo”. Alzo la mirada, arriba azul claro, nubes blancas, son labios en mi pecho, son besos en mi alma, susurra el viento “te amo”, el tímpano y el corazón reconocen la medicina de las palabras.
Aves que danzan en el cielo, sostenidas por el poder de las notas, surcan el aire, sus figuras recortadas en el horizonte, murmurando con sus cantos que hay vida en el milagro de las palabras. Se alzan majestuosos los árboles, son fuertes sus troncos, sus raíces están firmes en la tierra, almas que prevalecen al paso del tiempo y no se avergüenzan de la esperanza. Almas que con sus lágrimas han sembrado amor en las notas de la sinfonía, cubriendo de rocío las teclas del piano.
El rocío sobre la hierba bailaba,
humedad y color de esplendor,
la estrella en el alba brillaba,
preludio de inminente candor.
Es amor, es vida,
es tu alma en la mía.
El agua de lluvia en su sonata,
sus gotas melodías entonaban,
las flores se vestían de plata,
de gozo las pupilas inundaban.
Es amor, es vida,
Es tu alma en la mía.
Juanjo Conejo