SPAIN NO ES EL NOMBRE DE UN SUPERHÉROE. Juanjo Conejo

Con cuarenta años de edad cumplí mi sueño. Después de veinte años de trabajo realizado con empeño, era el director comercial de una empresa dedicada al medioambiente. Cinco años después, perdí el empleo por causa de la crisis del año 2008. Pensé que con veinticinco años de experiencia y formación en el campo comercial no tendría ningún problema para conseguir un nuevo empleo. Después de enviar decenas y decenas de currículums cada semana, me di cuenta de que estaba equivocado, ya que con cuarenta y cinco años estaba condenado a ser un eterno demandante de empleo, sostenido por un subsidio de 430€ hasta que alcanzara la edad de la jubilación.

¿Acaso había menguado mi capacidad y mi talento? La gravedad de esta situación es que no sólo afecta a nivel individual, sino a toda una unidad familiar, provocando depresiones y desahucios. Este grupo social, el de los mayores de 45 años que han perdido el empleo, no puede pagar el alquiler o la hipoteca y debe pedir limosnas para comer, a no ser que tiren su oficio por la borda y trabajen de camareros, de mozos de almacén o de repartidores de pizzas con contratos temporales y mal pagados. Eso es vivir cada día con el agua al cuello e intentando caminar sobre la cuerda floja. Te sientes impotente y crees que rendirte es la mejor opción.

Tomé una decisión: ampliar mi formación sería mejor que morir. Con cincuenta años, me matriculé en el Grado de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona. Después, realicé el Máster en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Actualmente, realizo el Doctorado en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Paralelamente, he realizado proyectos de comunicación que han sido elogiados y premiados. Estos hechos demuestran que aún tengo capacidad y talento, pero sigo sin ser de interés para las empresas, porque Spain no es el nombre de un superhéroe.

Juanjo Conejo