
HUELLAS DE SANTANDER
DOS PROYECTOS PARA UNA NUEVA CIUDAD
Un homenaje a los quijotes y sanchos que, partiendo en 1754 de una villa de 2.700 habitantes, crearon, durante siglo y medio, una ciudad que al asomarse al siglo XX había vivido maravillosas aventuras y dolores tragedias.
Cuando Gaspar Melchor de Jovellanos vio las primeras manzanas del Muelle, escribió: «no puede haber dinero ni fuerzas para la inmensidad del proyecto pendiente»
Idelfonso Cerdá, el creador del Ensanche de Barcelona, cuando conoció la primera fase del proyecto del Ensanche y Muelles de Maliaño, escribió: «los puertos más importantes de toda España son los de Barcelona y Santander, y nadie pondrá en duda la necesidad de acordarles un derecho que la naturaleza les ha dado y del cual por el genio y actividad de su población han venido a hacerse dignos».
La diplomacia del jesuita Francisco Rávago y el genio empresarial de Juan Fernández de Isla. Los ambiciosos proyectos urbanísticos que asombraron a propios y extraños. La «Catástrofe del Machichaco» que arrasó vidas y sembró la ciudad de dolor. Las viejas calles, las Alamedas, los Raqueros, son huellas que de una u otra forma siguen presentes en la ciudad de hoy.






