Una Paloma Blanca. Jose Luis Quintana

Una Paloma Blanca. Jose Luis Quintana

Se ha quedado el cielo sin estrellas y la noche oscura nos oculta las esencias blancas . El silencio acompaña el pensamiento , solo la paloma blanca con un lento latido intenta hacernos creer en esperanzas de vida más allá de la pandemia.

El circo es ilusión, el mago no convierte el agua en vino, tampoco conoce el número de lotería del espectador de la tercera fila. Pero qué bien nos sentimos cuando el niño, a la salida nos pregunta ¿Y cómo lo sabe papá? Son ilusiones blancas, las negras si pudiéramos evitárselas…

El espectador espera que el payaso resbale sobre el agua caída, que el carablanca haga bien el papel de listo y así, la torta simulada, sonará más fuerte y reiremos más y con más gana.

El trapecista simula que resbala, suenan los tambores remarcando el peligro y el ejercicio se aplaude calurosamente.

Al último circo al que pude asistir se instaló en Maliaño fuimos familia y amigos. “CIRCO DREAMS” . Lo pasamos en grande, Menos yo, salieron todos a la pista, cantaron, rieron y hasta hubo tiros-simulados- Todo lo anterior porque ha cerrado “El Circo del Sol”; esta pandemia, muchos días sin ingresos no los ha permitido continuar. Como hace pocos días conocimos parte de la historia del payaso Rampin no he resistido la tentación de recordar a toda la familia Santos, Emilio con el nombre artístico de Rampín; sus nietos Pedro, Ramón y Javier Santos, octava generación. Viajan acompañados de sus padres Javier y Carmina, también para el circo Del Sol Cuando hablo de circo no puedo olvidar a Otilia, esposa de Emilio, chiquilla que pasó la guerra en Santander sola mientras su marido era reclutado. Se las valió y esperó; muchos años de hambre llegaron y aún así donó todo su dinero a la familia en Somorrostro, Mustik donde actuaban, que perdió a su hijo.

Me siguen gustando los circos humildes, pequeños ; los grandes no pueden competir con otras ofertas más del momento. Me alegra y anima su música su ropa de colores, sus caballos empenachados.

Un solar, cerca de la capital, sin costo, aseguraría la presencia permanente de uno de los varios circos que buscan lugar donde instalarse.

Con afecto. José Luis Quintana Mantecón