Todo es posible en un mundo de música y color, porque el amor siempre está accesible. Venid, campeones, vamos a dormir sobre una nube de algodón y con Giaco y Pandy soñaremos. Dos osos, tan diferentes el uno del otro como el sol y la luna. Un buen día, en un cruce de caminos, se encontraron. Si uno es sabiduría, el otro es aventura; si Giaco es valentía, Pandy es travesura. El blanco viste con sombrero y bastón, el negro usa esmoquin y zapatos de claqué. Abre la ventana de par en par y deja pasar a los rayos del sol, cierra la puerta al anochecer, que queden fuera las tristezas, porque son de papel. Los relojes del tiempo vamos a detener, no hay prisa, hay tiempo de disfrutar. Toma asiento, ponte cómodo que vamos a comenzar…

– Hola, me llamo Giaco, que tengas buen día, oso que vistes de negro y con zapatos ruidosos.
– Hola, me llamo Pandy, que lo pases genial, oso que vistes de blanco, con sombrero y bastón.

No hizo falta más, Giaco y Pandy comenzaron a bailar y las margaritas se pusieron a cantar: “Si tienes algo en tus manos, ábrelas, a toda la tierra podrás enriquecer. Con el latir de tu inocente corazón, las tormentas huirán”. Los ositos no se cansaban de jugar, si te replanteas la vida te puedes divertir. Hay un Búho que mira fijamente nuestro sonreír y una jirafa estira su cuello para vernos hacia la aventura partir. Cruce de caminos, un nuevo horizonte, caminar juntos siempre es mejor, si uno cae el otro le puede levantar. No te canses de luchar, tu alma gemela te ayudará. El mejor libro de cuentos está bajo tu almohada, si sabes soñar. El futuro, desde las ruinas, lo puedes construir. Y si lloras, llora y, después, ponte a trabajar, que mañana de otro color todo lo podrás pintar.

– Ha sido un placer conocerte, Pandy, contigo la vida parece un trampolín. Ven, vamos a saltar.
– El placer es mío, Giaco, contigo la noche brilla como el día. Ven, las estrellas hay que agarrar.
– Lo vamos a pasar genial, Pandy, suelta las amarras y ensancha el corazón, que vamos a volar.
– Eso es poco, Giaco, será espectacular, las palomas nos muestran la ruta que debemos tomar.

Amistad que nace cuando menos te lo esperas. Tesoro que te encuentras, sin tenerlo que buscar. Giaco vino del norte; Pandy, del sur. Ahora, los dos van hacia arriba, ascienden con el globo aerostático que les regaló el mago Merlín, por si querían viajar a Berlín. El mundo se vuelve bello, cuando no frunces el ceño; las montañas son pequeñas, cuando pones la mirada en las estrellas. Las espadas de madera y una sonrisa por bandera, vencerán al dragón que de repente sale de la chistera.

Ya lo he dicho, pero lo vuelvo a repetir: dos son mejor que uno, para todo aquello que sea oportuno.

Si eres buen entendedor, pocas palabras te bastan.

Juanjo Conejo