Viaje de un confinado: Juanjo Conejo

El escritor atormentado: Juanjo Conejo

El escritor atormentado

El escritor lleva cuarenta días confinado por causa de la COVID-19 y, como un león enjaulado, no deja de dar vueltas alrededor de su vieja máquina de escribir. Está atormentado, se había prometido no ceder más al impuso que le obsesionaba por plasmar en palabras las historias que nacían en su imaginación. Siente rabia porque las palabras se le quedan pequeñas para expresar lo que hay dentro de su cabeza. Para él escribir es una tortura; no hacerlo es un sacrificio. Ese es su conflicto. Se acerca a la ventana, corre la cortina, no hay nadie en la calle, todos están confinados. Está pensando, hay algunos relatos que el estado de alarma le ha inspirado. Regresa hacia la máquina de escribir, de nuevo da vueltas alrededor de ella, no quiere romper su promesa. Fantasía, su perro, también da vueltas junto a él. La pasión es más fuerte que su voluntad, el escritor se sienta y coloca una hoja en la máquina. Fantasía ladra. El atormentado escribe el primer relato… El confinamiento

El escritor se levanta de repente, arranca la hoja de papel, la arruga, la lanza a la papelera. Está furioso, su conciencia le ataca, ha roto su promesa. Ha vuelto a ceder a la tentación, quiere arrancarse el corazón para extirpar la pasión que le domina, cortarse las venas para vaciarse de la droga que le contamina. Abre la cajetilla de tabaco, fuma obsesivamente. Termina el cigarrillo, enciende otro. Un café, otro café. Las manos le tiemblan. Regresa el ángel de la tentación, mira la máquina de escribir, se aleja hacia la ventana, las calles están vacías, las historias vuelven a hervir, queman, corre de nuevo hacia la máquina, se sienta, coloca una hoja. Fantasía ladra. El atormentado escribe el segundo relato… Caracola solitaria

El escritor llora, se siente enfermo, cree que está poseído por un espíritu malicioso que no le deja vivir tranquilo. Arranca la hoja de la máquina, la arruga, la lanza a la papelera. Un cigarrillo, otro cigarrillo. Abre una botella de whisky, una copa, otra copa. Quiere huir de la celda en la que se ha convertido su vivienda, piensa que está habitada por el diablo, no lo consigue, sus pies son pesados. Le cuesta respirar, acecha la ansiedad. Con mucho esfuerzo logra llegar hasta el revólver, lo carga, apunta hacia su cabeza, quiere volarla para librarse de la tortura. Su dedo comienza a mover el gatillo. De pronto una nueva idea, suelta el revólver, se sienta, coloca una hoja en la máquina. Fantasía ladra. El atormentado escribe el tercer relato… Viaje de un confinado

El escritor es ahora presa del pánico, ya ha cedido tres veces a la tentación, está convencido que una cuarta vez acabará con su vida. Arranca la hoja de papel de la máquina, la arruga, la lanza a la papelera. Se da cuenta que ahora siente placer por el riesgo, que está dominado por una fuerza tenebrosa, por un monstruo que le subyuga. Ya no quedan más cigarrillos en la cajetilla, ni más whisky en la botella. Se toma un puñado de pastillas prohibidas con medio litro de café. Ahora está eufórico, pletórico, no tiene miedo a morir, quiere retar a la muerte. Es un duelo contra él mismo. Se sienta, coloca una hoja de papel en la máquina. Fantasía ladra. El atormentado escribe su cuarto relato… El escritor atormentado

El escritor espera la llegada de la muerte, se ha comportado contra su conciencia siendo servil a lo que le dicta el demonio que lleva dentro. Sabe que ese espíritu querrá más y más y que nunca se sentirá saciado, que chupará su sangre hasta la última gota. Arranca la hoja de la máquina, la arruga, la lanza a la papelera. Pero ahora no siente miedo, se ha desafiado a sí mismo y ha vencido. Se le han pasado todos los efectos estimulantes. La rabia persiste. Mira hacia la papelera, se ha convertido en un cementerio de relatos. Fantasía se acerca a la papelera, mueve el rabo, ladra. El escritor desarruga las cuatro hojas de papel, coge una carpeta y las pone dentro. Ya no le tiemblan las manos. Se acerca a la ventana, corre la cortina, la gente está aplaudiendo a los profesionales que luchan contra la COVID-19. Una idea bulle en su mente. Se sienta, coloca una hoja en la vieja máquina de escribir. Fantasía ladra. El liberado teclea el título de un libro… tac (R), tac (E), tac (L), tac (A), tac (T), tac (O), tac (S), tac (espacio), tac (D), tac (E), tac (L), tac (espacio), tac (C), tac (O), tac (N), tac (F), tac (I), tac (N), tac (A), tac (M), tac (I), tac (E), tac (N), tac (T), tac (O).

Juanjo Conejo