EL AMOR ES FRAGILIDAD. Juanjo Conejo

La fragilidad está en la nieve, y se funde al llegar la primavera. La fragilidad cubre los caminos con hojas doradas, y el viento de invierno se las lleva. La fragilidad está en la noche, adorna el cielo de estrellas y al llegar el alba las apaga. La fragilidad está en el agua, susurra melodías en el río, y luego mueren en el mar con el canto fúnebre de las golondrinas. La fragilidad está en el aire, y sin aire no vivimos. La fragilidad está en la piel, se viste de arrugas con el tiempo. La vida se nos escapa de las manos, volamos cuando menos lo esperamos.

La vida está vestida de fragilidad, como los montes de nieve que el calor no soporta, como los caminos de hojas crujientes que una pisada destroza, como la noche de estrellas que suspiran para que no llegue el día, como el agua sinfónica del río cuando se queda sin caudal, como el aire que llora recordando su estado puro, como la piel incapaz de alargar la juventud. La fragilidad lo llena todo. Fragilidad eres tú, fragilidad soy yo. Somos tan frágiles como una pompa de jabón, flotamos brevemente, estamos en la cuerda floja.

La fragilidad despertó puntual, se lavó la cara con agua fresca, y me acompañó hasta el anochecer. Fragilidad se dormía entre mis brazos, y antes de cerrar los ojos me dijo con voz soñolienta: “Te amo, buenas noches, hasta mañana, llámame amor al amanecer”. Y así, como una pequeña niña inocente, confiada sobre mi pecho, fragilidad se quedó dormida con un ojo abierto y otro cerrado. Fragilidad duerme a medias, sueña a medias. Fragilidad nunca descansa. Y al llegar el día, cuando abrió el ojo cerrado, le dije: “Buenos días, amor”.

Y es que el amor, el amor es fragilidad.
Y la fragilidad, la fragilidad es para los valientes.

Juanjo Conejo